La computación cuántica introduce riesgos en la criptografía tradicional, puesto que potencialmente rompe los métodos de cifrado más utilizados, como RSA o Diffie-Hellman, a través de algoritmos como Shor y Grover. Sin embargo, los investigadores están desarrollando activamente criptografías resistentes a la cuántica, como el cifrado basado en entramado o la distribución de claves cuánticas (QKD), para proteger los datos. Estos avances garantizan una seguridad sólida para la información confidencial, incluso en una era posterior a la cuántica.